Quedan en el profundo del vacío rastros de tu estela azulada
los suficientes para que el frio olvido no las consuma
los suficientes para que otros ojos te siguieran con su mirada.
Dejaste nos atrás, inconscientes de nuestro propio sino
y ahora no hay mas que esperar a que los viejos mitos se cumplan
y ahora no hay mas que contar las veces que respiramos en tu orbita.
Parte de nosotros a tu paso te llevaste
y robamos te algo para mantener el equilibrio,
mientras la entropía mantenga este sentido,
irán poco a poco tus partículas alimentando al éter
ese éter que pronto devorará nuestros propios sentidos.