lunes, 26 de enero de 2015

Incompleto

Descansa el silencio en tu regazo exhausto por custodiar tus labios
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miércoles, 14 de enero de 2015

Dulces sueños


Aquella noche pudo haber sido como cualquier otra, pude retar a Morpheo en duelo, luchar contra la naturaleza homínida diurnesca y hacer vigilia frente a la oscuridad superficial del profundo universo que se extiende sobre mi sombrero, pero deje que aquel instinto antinatural que llevo en mi sangre durmiera y carente a toda irracionalidad dormí, dormí como el primer hombre sapiente de su propio sueño… durmió.

Debo, como debe el corazón latir en cada instante, contaros este sueño pues si se obviase se perderían todas las razones por las que escribo este traste. En aquel sueño todo parecía tan lucido que incluso por instantes pensé que no estaba pensándolo, que no pensaba en una damisela frente a mis ojos… que no pensaba en su sonrisa hecha de la delicadeza del roce de un copo de nieve, no podría más perdido hallarse mi corazón en aquel instante que ni su nombre transitó por mi cabeza preguntar al tenerla a ella por adelante mío pero cuando empezó a girar para alejarse note en su brazo un carácter algo metálico y mientras casi ya su espalda me saludaba pregunte intentando impedir que se escapara

 " ¿Está bien tu brazo? "

Todo su cuerpo se detuvo empezando a rotar hacia mí como un velero llevado por la  brisa y cuando finalmente me vieron sus ojos me dijo, mientras acariciaba la metálica extremidad.

" ¿Esto? – Y alzo su brazo empuñando el codo con la extremidad carnosa –
No te preocupes – sonrió mientras la escuchaba – 
Esto me trajo a ti, y aunque parezca doloroso ahora soy muy feliz. "

Enunciada esa última palabra supe en mí que me había enamorado y enunciada esta última palabra supe que el sueño se estaba acabando, que aquella realidad en la que ella vivía se esfumaba rápidamente, entonces sentí que la gravedad ya no ejercía sobre mí, que mis pies ya no pisaban el mismo suelo que los de ella, me sentía abducido por el éter y cuando mis ojos ya no podían ver más su silueta en la lejanía de repente... desperté.


Desde entonces me propuse volver a encontrarme con ella pero debido a lo efímero de su mundo decidí buscarla en el mío, en esta realidad de cuatro dimensiones. Y por eso para acelerar el proceso opte por romperle los brazos a cual doncella se cruzase por mis narices… quien sabe si así… algún día la pueda volver a encontrar aunque sea solo una vez más.

jueves, 1 de enero de 2015

Platikas bajo el agua: B

A veces...

Se supone que la repetición constante de cierta actividad puede convertirla en una costumbre pero algunas acciones simplemente no se se pueden volver una rutina o algunas personas no pueden convertir en rutina ciertas actividades, después de un largo tiempo en mi cabeza con esas ideas (mentira, solo fueron unos cuantos minutos cuasi eternos) llegue a la conclusión que soy ese tipo de personas.

Las "cosas" que hacemos, las que dejamos de hacer, las que vemos como las hacen, las que otros hacen por nosotros, las que se crean, las que se olvidan, etc. Todas esas, estas y aquellas tienen un inicio ideal para luego pasar a ser material gracias a la intervención del "actor"... pero que sucedería si el susodicho no aprendiera bien el libreto, si no le hubiera llegado una copia de sus lineas, si el guionista muriese de un choque anafiláctico mientras ponía la llave en la cerradura de la puerta de su automóvil, suponiendo que el sueldo de un guionista alcance para un auto, entonces y solo entonces quedaría improvisar... pero improvisar no seria, en otras palabras, nada mas que recordar algo aprendido con anterioridad, mezclarlo un poco con otro algo y mostrarlo. 

¿Se podría llamar a algo nuevo si es que se toma lo viejo, lo ya visto, y simplemente se le cambia la etiqueta por otra diferente?

Siguiendo en la linea, la naturaleza improvisa a cada instante, es decir que somos producto de la improvisación natural o seria mejor aclarar lo turbio y definirnos como el recuerdo del pasado, somos el pasado que demarca en el presente las bases del futuro, somos los "actores" desmemoriados que creen, con la inocencia de un fabula infantil para niños de primaria, que todas sus "cosas" son nuevas y recién compraditas, aun con el adhesivo indicando el precio. Entonces aquel que actuó primero, ese que salio ante el publico al comenzar la obra, ese quizá pueda llamarse el verdadero improvisador o quizá el verdadero hacedor... pero debo fijar la mirada hacia el suelo y darme una palmadita a la espalda mientras me digo lentamente para mi mismo que:

"... a veces simplemente no se me ocurre nada que escribir..."


A lo lejos una voz que decía: "que decía: 'que decía: ...' "