miércoles, 14 de enero de 2015

Dulces sueños


Aquella noche pudo haber sido como cualquier otra, pude retar a Morpheo en duelo, luchar contra la naturaleza homínida diurnesca y hacer vigilia frente a la oscuridad superficial del profundo universo que se extiende sobre mi sombrero, pero deje que aquel instinto antinatural que llevo en mi sangre durmiera y carente a toda irracionalidad dormí, dormí como el primer hombre sapiente de su propio sueño… durmió.

Debo, como debe el corazón latir en cada instante, contaros este sueño pues si se obviase se perderían todas las razones por las que escribo este traste. En aquel sueño todo parecía tan lucido que incluso por instantes pensé que no estaba pensándolo, que no pensaba en una damisela frente a mis ojos… que no pensaba en su sonrisa hecha de la delicadeza del roce de un copo de nieve, no podría más perdido hallarse mi corazón en aquel instante que ni su nombre transitó por mi cabeza preguntar al tenerla a ella por adelante mío pero cuando empezó a girar para alejarse note en su brazo un carácter algo metálico y mientras casi ya su espalda me saludaba pregunte intentando impedir que se escapara

 " ¿Está bien tu brazo? "

Todo su cuerpo se detuvo empezando a rotar hacia mí como un velero llevado por la  brisa y cuando finalmente me vieron sus ojos me dijo, mientras acariciaba la metálica extremidad.

" ¿Esto? – Y alzo su brazo empuñando el codo con la extremidad carnosa –
No te preocupes – sonrió mientras la escuchaba – 
Esto me trajo a ti, y aunque parezca doloroso ahora soy muy feliz. "

Enunciada esa última palabra supe en mí que me había enamorado y enunciada esta última palabra supe que el sueño se estaba acabando, que aquella realidad en la que ella vivía se esfumaba rápidamente, entonces sentí que la gravedad ya no ejercía sobre mí, que mis pies ya no pisaban el mismo suelo que los de ella, me sentía abducido por el éter y cuando mis ojos ya no podían ver más su silueta en la lejanía de repente... desperté.


Desde entonces me propuse volver a encontrarme con ella pero debido a lo efímero de su mundo decidí buscarla en el mío, en esta realidad de cuatro dimensiones. Y por eso para acelerar el proceso opte por romperle los brazos a cual doncella se cruzase por mis narices… quien sabe si así… algún día la pueda volver a encontrar aunque sea solo una vez más.