Devuelve mi mano al viento su vida
y atrapa mis sueños en un torbellino,
libera mi alma en tres partes de cinco,
danzando alegremente mi hígado da los latidos.
No borran mis dedos la voz embrionaria
no regresan al vació mis demonios sin esperanza,
si no que conviven conmigo
como viejos y nuevos amigos.
Están tiritando mis falanges transitorias,
como cuerdas evocando a la musa
rezan mis delirios a mi música,
y cofundiendo recuerdos, pensamientos y uno que otro trocito de realidad
vaga mi conciencia en este amplio mar que apodan vida.