sábado, 18 de junio de 2016

Cristales

Tengo tu sonrisa, mi niña de alelí, 
en lugar que alas no pueden alcanzar
que revolotea cual mariposa nadando en susurros
por el suave temblor de tus frías manos.

Tengo tu aroma, pajarilla azul,
como un abrazo ligero en mi pecho
y en el corazón del viento tu eco
que brilla tibio en tu ausencia.

Tengo un pedacito tan pequeño que olvidaste por ahí
que extraña al mar que se movía por ti,
pero espera impaciente encontrarte
quizá no ahora, quizá mas tarde.