Que sera de mi, aguacero que mojas mis pies fríos,
si te perdí pero nunca te tuve y aun te quiero;
sera que la mañana tartamudea tu nombre,
sera la noche embriagada del recuerdo de tu aroma.
Aun enternece aquel cristal opaco que capturo tu momento,
el rió negro que soporta el paso de navíos de hierro,
aunque mis ojos no soporten la dulzura de la tristeza
Pluton llora en su sombra su propia ausencia.
Por que me descarna, el hombre que arranca la flor;
la sonrisa envuelta en una caja, me palidece;
me derrumba, la mueca que golpeo mi pecho;
las palabras escupidas pero mas las olvidadas, he muerto.
No... no debo regresar...
Pero no hiera tu voz el espacio ausente de nuestra cercanía
pues tus ojos sin luz ahora extrañan quien los contemple,
tu selva negra busca a quien maldecir por profanarla,
y mi yo se ofrezca en ritual de sangre a tu divinidad pagana.