A este paso, van y vienen, todos en una, pocos escuchan pocos luchan.
En esta puerta, ya casi nadie se asoma, ni toca ni tacos.
Ahora ya pronto están, otra vez mirando sus muñecas, de porcelana y de analogías.
Es tarde y no hay mas que pedir un perdón, olvidar el permiso.
El trafico... uffff.