Adictos a vivir
¿Cuando se convierte esa necesidad inutil de persistir en el intento de nadar contra la ola, de correr contra la gravedad, de caer contra la corriente en una esperanza ciega, como toda fe que mueve dunas de arena, que nos obliga a negar lo innegable de esta existencia que llamamos vida?
¿Cuando se convierte esa necesidad inutil de persistir en el intento de nadar contra la ola, de correr contra la gravedad, de caer contra la corriente en una esperanza ciega, como toda fe que mueve dunas de arena, que nos obliga a negar lo innegable de esta existencia que llamamos vida?
¿Por que una piedra no vive pero existe mas una persona no se satisface con solo existir?, quiere borrar de su camino esa meta lugubre que no se esquiva como los impuestos, que no se silencia como las voces de protesta, que nunca pierde un partido ni por falta de buen clima.
Sea quiza el grotesco y a la vez delicado placer de existir que romanticamente llamamos vivir una adiccion tan toxica que una vez catada no se puede simplemente volver a decir no.